Amsterdam, Países Bajos. Foto: Priscilla Vivanco @vamp.pris

Dos años después del viaje de arquitectura vuelvo a Europa y en mitad del viaje se declara una pandemia…

Todo comienza el año pasado (2019) donde se me presenta la oportunidad de realizar un viaje familiar a Italia con mi pareja. En Noviembre habíamos comprado nuestros pasajes y empezamos a realizar las reservas a los destinos que íbamos a ir, Roma, Milán y Turín.

Un tiempo después de hacer planes vemos noticias sobre un nuevo virus que aparece en China y que se empieza a propagar.

Febrero de 2020: Un mes antes de viajar…

Escuchamos la noticia de que aparecieron los primeros infectados de Coronavirus en Italia. Este fué el momento en que empezamos a prestar mas atención a lo que estaba pasando y tratamos de estar informados, pero si bien nos importaba la situación, no se entendía como un riesgo viajar y pensábamos que tomando las precauciones necesarias no teníamos por que preocuparnos.

A medida que pasaban los días nos empezamos a alarmar porque la situación de un momento a otro cambió.

Nuestro viaje se concentraba mayormente en el norte de Italia donde íbamos a visitar familia, pero empezamos a escuchar que esa región era el principal foco de infección, los números de casos aumentaban y aquí nos empezamos a cuestionar si estaba bien o no viajar.

En un momento pensamos que si estábamos sanos y teníamos cuidado no habría que preocuparse pero en el fondo sabíamos que lo mejor era no ir.

Dos semanas antes de viajar…

La situación en Italia empezó a salirse de control, se hablaba de ciudades en cuarentena, todas las atracciones turísticas comenzaron a cerrar, se recomendaba el aislamiento y cada vez se escuchaban mas casos de infectados; el número se disparaba y en este punto dijimos ‘se nos terminó el viaje’.

El panorama no era bueno, pero empezamos a ver que opciones teníamos. Llamamos a la agencia de viajes, al seguro, etc, y nos encontramos con que era costoso aplazar el viaje y no sabíamos realmente si era lo que queríamos. Italia no era una opción pero.. ¿y si viajábamos a otro lugar?

Concluimos en cambiar el destino y buscamos a donde queríamos ir, finalmente nuestro viaje comenzaba en Montevideo, volábamos a Amsterdam con escala en Madrid y volvíamos desde Bruselas.

Para aclarar, en este punto la única noticia que nos llegaba era el problema en el norte de Italia, no había tanta información al respecto, no se había emitido ninguna alerta, el mundo funcionaba con normalidad y no teníamos ni idea de lo que iba a acontecer. ¿Cuáles eran las posibilidades de una pandemia? ¿Quien lo iba a imaginar?

Marzo de 2020: Días antes de partir…

Luego de cambiar los pasajes estábamos emocionados, el plan era disfrutar de ciudades que ya conocía pero ahora no solo era una cacería de obras de arquitectura, íbamos a conocerlas de otra manera. Lo mas emocionante es que a nos alojábamos en pleno centro de la ciudad, las comodidades eran otras, ya no acampábamos, no había que volver temprano, el punto era ideal.

A principios del mes teníamos las valijas hechas y el 7 de marzo estábamos volando con destino a Amsterdam.

Unos días antes había llegado la noticia del primer infectado en Madrid, pero cuando llegamos a la escala en el aeropuerto Barajas, no había clima de pánico, por el contrario, eran muy pocas las personas que se veían con tapabocas, los funcionarios del aeropuertos y las aerolíneas no tomaban ningún tipo de recaudo, había mucha gente y realmente no había clima de una epidemia, por lo que llegar fue una experiencia muy tranquila.

Arribamos al aeropuerto de Schiphol, y nos fuimos a nuestro alojamiento, nos hospedábamos en pleno Barrio Rojo. A partir de ese momento nos dedicamos enteramente a disfrutar, salir y conocer. Fue una gran experiencia estar en el mismo lugar que dos años atrás, conocí lugares nuevos y empecé a tachar de la lista varios pendientes que me habían quedado desde la última vez. Conocimos algunos pueblos cercanos a la ciudad, probamos comidas, volvimos a Decathlon, realmente la estábamos pasando muy bien y nadie hablaba del Coronavirus.

 

Zaanse Schans, Países Bajos. Foto: Priscilla Vivanco @vamp.pris

Una semana después…

Todos los días cambiaba el panorama en cuanto al nuevo virus, nuestra familia nos mantenía informados de las noticias porque realmente allá nadie hablaba del tema y el clima era normal, como si nada estuviera pasando. Pero casi una semana después, el 11 de marzo, el nuevo Coronavirus se declara pandemia, y nos sonó la alarma. Escuchábamos que la situación en España se estaba pareciendo a Italia, que se estaba recomendando cerrar ciertos aeropuertos, y luego la alarma se convirtió en miedo cuando Argentina empieza a cerrar sus frontera y se hablaba que en Uruguay iba a pasar lo mismo.

Era un Jueves de noche y nosotros volvíamos de un bar irlandés al hotel, y recibimos mensajes de nuestra familia diciéndonos que lo mejor era volver, pero al otro día nosotros viajábamos a Bruselas. Realmente recuerdo la situación y todo era confuso, empezamos a preguntarnos que hacer. Decidimos ir al aeropuerto cambiar el pasaje y volver.. ¿Por qué? Porque pusimos en la balanza y pensamos que era mejor perdernos Bruselas a que fuera demasiado tarde y no poder entrar al país.

No dormimos en toda la noche y finalmente el 13 de marzo a las 9 de la mañana llegamos al aeropuerto, cambiamos los pasajes y ese mismo día comenzó nuestro regreso.

En Amsterdam realmente todo seguía igual y en el aeropuerto no notábamos nada raro, pero al llegar a Madrid realmente fue muy distinto, distinto a donde veníamos, pero sobre todo distinto a como estaba ese mismo lugar una semana atrás. Todo cerrado, no había gente, prácticamente todas las personas que se veían llevaban tapabocas y guantes, paisaje incomodo de ver y algo que realmente nunca antes me había tocado presenciar.

Al cruzar migraciones e ir a la puerta en la que abordábamos el vuelo era mucha la gente que regresaba y por lo que se escuchaba muchos argentinos y uruguayos que al igual que nosotros habían cambiado sus pasajes para volver lo antes posible.

En ese momento nos encontrábamos cansados y estábamos ansiosos por poder subir al avión.

14 de marzo: Aterrizamos en Montevideo…

Apenas el avión apoyo sus ruedas sobre la pista sentí alivio, en ese momento pasara lo que pasara ya estábamos en nuestro país, estábamos cubiertos en salud y teníamos a nuestra familia cerca.

Pero.. En ese mismo instante comienza a sonar un mensaje del capitán: “por órdenes de las autoridades sanitarias no tienen permitido levantarse de sus asientos”. El avión paró y tuvimos que esperar a que la seguridad subiera para hacernos un chequeo. Nos informan en ese momento que había una persona que se sentía mal y tenía síntomas, por lo tanto nadie podía bajar, y los primeros en salir del avión iban a ser todos aquellos sentados en el sector donde se encontraba esa persona. Adivinen quienes estaban ahí… Si, nosotros!

Al bajar del avión nos llevaron a un lugar remoto cerca del aeropuerto donde habían unas oficinas, y donde personal de la salud nos hacían algunas preguntas para luego dejarnos ir. Básicamente te consultaban si habías tenido síntomas y te pedían que en la medida de lo posible hicieras una cuarentena de 14 días aislado de todos como prevención (aclaro que en este momento, se estaba presentando el primer caso de Coronavirus en Uruguay y a las personas que llegaban de Europa no se les exigía cuarentena obligatoria como ahora).

El trámite duró horas, creo que el operativo no fue de lo mas eficiente, pero para ser justa, seguramente fue al primer avión al que se lo aplicaron, recién se estaba empezando a tomar medidas sobre el asunto y seguramente con el paso de los días lograron mejorarlo. Estábamos cansados, pero imagínense que fuimos el primer grupo en bajar. ¿Cuántas horas en el avión estuvo el resto?

Al terminar todo el proceso, nos tomamos un taxi, y nos fuimos directo a casa a comenzar con la cuarentena.

Durante la cuarentena…

Aquí ya todo se vuelve mas aburrido, en resumen no podíamos salir, no vimos a nadie, mi mamá nos llevaba la comida, la dejaba afuera en la puerta y se iba corriendo antes de que abriéramos.

Fuimos de los afortunados que podíamos trabajar desde casa, por lo que los días se pasaron rápido. El único contacto con el exterior era cada dos días salir a medianoche a tirar la basura para evitar encontrarnos con alguien.

Si bien nosotros nos sentíamos bien y nunca presentamos ningún síntoma estábamos atentos, pero finalmente la cuarentena la completamos sin problemas.

14 días de cuarentena después…

Que hicimos cuando la terminamos? Lo mismo, seguimos dentro de nuestra casa, ya que la recomendación es aislarse en la medida de lo que uno puede.

Pero pensando en lo que está pasando y la velocidad con que la situación cambia, si me preguntan si pudiera volver el tiempo atrás que haría… La respuesta es que no viajaría.

El viaje aunque se terminó antes lo disfruté mucho, mientras estuvimos en Amsterdam pasamos genial, y si bien me quedo con un montón de recuerdos y una experiencia que seguramente en el futuro será solo una anécdota, no vale la pena arriesgarse. Por suerte todo nos salió bien y no nos enfermamos, pero pudo haber pasado. Reflexionando, en estos casos cuando todo el panorama se vuelve gris, cancelar los planes y esperar un tiempo, es lo mejor que podemos hacer.

Y me entero de la triste noticia de la cancelación del viaje de arquitectura este año y que se aplaza la venta de rifas, y me pongo en el lugar de los compañeros que están pasando por eso y angustia. Uno sabe la expectativa que se genera en ese momento y el anhelo que hay por cumplir un sueño por el que se trabaja muchos años, pero el mundo no estaba en un buen momento hace un mes y menos lo está ahora, lo mejor es esperar a que todo pase y viajar seguros.

Y ojalá esta situación se controle pronto, nos encontremos sanos, y podamos calmar a ese bicho que tenemos dentro que no se quiere quedar quieto y solo quiere conocer lugares nuevos.

Nosotros en cuarentena.

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